El caleidoscopio de Lucy sobre "Partes de mí "
La oscuridad puja con el sonido por captar la atención. Es lo primero que se percibe al descender a la sala Tole Tole. Un espacio con algunos elementos que miran desde los márgenes, la llegada de los espectadores. Fotos y frases que esperan su momento para irrumpir en escena, pero todo…será a su tiempo.
Tres mujeres relatan, cuentan y encarnan diversas situaciones que han atravesado y/o vivido en su vida. ¿O será una sola en diferentes momentos? Será este sólo un detalle respecto a la catarata conceptual que atraviesa una dramaturgia tan certera como descarnada. Es una explosión visceral de fuerte onda expansiva de la que no se puede escapar.
Rosario Sabarrena concibió un texto, con cierto tinte a manifiesto (a los/as presentes, ¡no se asusten con esta palabra!) en el que decide-decir-lo-que-dice. Esto, que parece obvio, no lo es en el marco de un contexto en el que -pareciera- hay que explicar -de nuevo- lo que ya se sabe. No olvidemos que la coyuntura es 100% culpable de esta situación, con la complicidad de la población.
Por tal motivo, cada una de las actrices (Thelma Demarchi, Mariana Turiaci y la propia Sabarrena) le pondrá su individualidad con su propio sentir, en los parlamentos que les corresponde. Es el dolor y las preguntas que surgen frente a la agresividad y el destrato que han vivido. Esto, en el marco de una sociedad a la que le cuesta –demasiado- dejar de lado nefastas enseñanzas de tiempos inmemoriales, que ocultan un trasfondo que no tiene nada de bueno. Desde las “normas” que deben respetar las mujeres hasta el “no te metas”, “algo habrán hecho” o los más modernos axiomas del cascotismo libertario de la actualidad.
La puesta toma por asalto a una platea que recibe un baño de realidad, a partir de una gambeta corta al ombliguísmo personal para ver lo que ocurre alrededor. Exige una atención acorde, como si fuese un velo que se corre ante una lamentable cotidianidad. A algunos/as les molestará, otras/os lo tomarán como una revelación. Lo importante es el efecto que produce.
El vestuario y los objetos utilizados son los apropiados a los requerimientos de la puesta. Quizás, la –enésima- utilización de “Titanium” desvíe la atención por su linkeo automático hacia otros lugares pero el sonido es correcto. Las actuaciones brindan los matices adecuados a un texto fuerte, en los que el detalle tiene su razón de ser en tanto visibilizar aquello que busca ocultar.
“Partes de mi” es un relato fragmentado que se termina uniendo las piezas para constituir un todo de escalofriante realidad. Tapar el sol con las manos no es la mejor opción sino el compromiso y la solidaridad ante el abuso y la violencia.
https://elcaleidoscopiodelucy.com/teatro/partes-de-mi-teatro/




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